¿Por qué tu cuerpo guarda la cuenta? Cómo el trauma afecta tu vida adulta

Momento en el que Karen habla de los traumas en nuestra vida aulta

¿Alguna vez has sentido una angustia inexplicable ante situaciones que parecen cotidianas? Muchas veces, la respuesta no está solo en tu mente, sino en las huellas físicas de experiencias pasadas. Basado en la obra fundamental del Dr. Bessel van der Kolk, “El cuerpo lleva la cuenta” (The Body Keeps the Score), este artículo explora cómo los traumas psicológicos se almacenan en el sistema nervioso y qué puedes hacer para sanar los traumas.

El trauma como un “rompecabezas” fragmentado

Entender los traumas es el primer paso hacia la recuperación y la sanación.

Los traumas no son solo un recuerdo lejano; es una serie de piezas de un rompecabezas que permanecen activas. Cuando vivimos una situación difícil o amenazante, el cerebro y el cuerpo crean mecanismos de supervivencia que, años después, siguen “liderando” nuestras decisiones inconscientes.

  • La disociación: Es común desconectarse de la emoción para sobrevivir al impacto inicial, pero esto impide que la experiencia se procese correctamente.
  • La repetición inconsciente: Situaciones no resueltas de la infancia, como el no sentirse cuidado o visto, suelen repetirse en nuestras relaciones adultas o en la forma en que nos exigimos.

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La conexión Mente-Cuerpo: El camino a la sanación

La psicología tradicional a menudo se enfoca solo en el discurso racional, pero entender intelectualmente lo que pasó no es suficiente para sanar. los traumas viven en el cuerpo, y es allí donde debemos intervenir.

¿Cómo empezar a escuchar lo que dice tu cuerpo? Entendiendo los traumas en la vida adulta

  1. Identifica sensaciones sutiles: En lugar de ignorar la incomodidad, presta atención a la tensión en el cuello, la opresión en el pecho o el nudo en el estómago cuando te sientas desbordado.
  2. Dale espacio a la emoción: No fuerces la calma. Permítete sentir la incomodidad con empatía y paciencia, reconociendo que esas reacciones son intentos de tu cuerpo por protegerte.
  3. Busca entornos seguros: El apoyo terapéutico, los grupos de conexión humana y prácticas como el yoga o el teatro pueden ser vitales para reconstruir ese “cable roto” que desconectó tus sensaciones de tu realidad presente.

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El cuidado comienza por ti

Sanar es un proceso de reintegración. Como menciona el video, el niño que no fue cuidado tiende a descuidar sus propias necesidades en la vida adulta. El primer paso hacia el bienestar es tratarte con la misma compasión que le darías a ese niño que vivía en un estado de hipervigilancia.

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